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Así es la violencia silenciosa contra las mujeres

Además de las agresiones físicas y sexuales, también existen otras conductas que se han normalizado por considerarse "pequeñas", pero son recurrentes en la vida diaria de las mujeres y violan su derecho a vivir como personas plenas, en una sociedad que garantice igualdad de condiciones.

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En una de las obras  de Fomilenio II se hacía un llamado para respetar a las mujeres que trabajaban en el lugar.

En una de las obras de Fomilenio II se hacía un llamado para respetar a las mujeres que trabajaban en el lugar.

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Hay un tipo de violencia contra las mujeres que no ocasiona lesiones físicas, pero sí secuelas psicológicas que obstaculizan su desarrollo como personas plenas. Es una violencia silenciosa, compuesta de acciones "pequeñas" que invalidan ideas, sentimientos y opiniones, afirmaron activistas de derechos humanos y feministas.

Hoy en día han logrado identificarse al menos dos tipos de esta llamada violencia silenciosa. Los neologismos "mansplaining (machoexplicación)" y "gaslighting (hacer luz de gas)" han permitido darle un nombre a estas conductas.

La machoexplicación se refiere a cuando una persona, generalmente un hombre, explica a una mujer un asunto utilizando un tono condescendiente o paternalista, aunque la mujer sea incluso una experta en el tema. En tanto, el "gaslighting" es la manipulación de la realidad de una persona, negando o minimizando sus vivencias, al punto de que quien enfrenta este abuso psicológico se cuestiona su propia cordura.

Silvia Juárez, coordinadora del programa Derecho a una Vida Libre de Violencia de la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la paz (ORMUSA), explicó que estas son conductas que en apariencia puede parecer no graves, pero la exposición constante a esa violencia puede degradar de igual forma la salud y llevar a condiciones extremas.

"También va condicionando socialmente a que es una práctica aceptada, tolerada, por la que no se denuncia, por la que no se levanta la voz, o por la que no se ponen límites", indicó. Además, advirtió que estas conductas, al mantenerse como patrones normales y aceptados, son la antesala a agresiones en el terreno de lo físico.

Las mujeres también se enfrentan a comentarios repetitivos que las desaniman a expresar libremente sus pensamientos, desprecian el trabajo que realizan o critican formas de expresión "femeninas" como excusa para no ser escuchadas. Esto también es violencia, afirman las expertas.

La especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Heidi Fishpaw, se refirió en 2015 a la retroalimentación que reciben las mujeres en comparación con los hombres. "Cuando las mujeres son asertivas o muestran liderazgo son descritas como mandonas, bruscas y agresivas, o emocionales e irracionales si expresan opiniones contrarias", escribió en el blog "¿Y si hablamos de igualdad?", del BID.

En cambio, "ninguna de las evaluaciones de los hombres se refería a su personalidad, excepto para animarlos a ser más agresivos", agregó, citando una revisión de las evaluaciones de desempeño realizadas en varias compañías . "Estereotipos como estos pueden explicar en parte la brecha de género que existe en la promoción profesional", apuntó.

Fishpaw además señaló que estudios lingüísticos han demostrado que los hombres y mujeres utilizan patrones de habla y tonos distintos en sus relaciones interpersonales o para demostrar autoridad. Sin embargo, solo a ellas se les critica, ya sea porque su tono es muy bajo o muy alto, o por supuestamente enviar un mensaje de falta de seguridad en su discurso.

"Violencia es violencia"

"Se les llama micromachismos, esas ‘pequeñas’ acciones que son expresiones de machismo, de discriminacion contra las mujeres. Sin embargo, esos micromachismos no existen, es machismo. Punto", afirmó Mariana Moisa, integrante de las Incómodas Feministas.

Aunque desde 2011 la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) reconoce otras manifestaciones de violencia, además de las físicamente perceptibles, la sociedad salvadoreña aún tiene tareas pendientes. La violencia hacia las mujeres tiene la base una construcción social, es decir, esos estereotipos de género arraigados culturalmente y que continúan perpetuando estas conductas, explicó la también antropóloga feminista.

Morena Herrera, de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, consideró que la gran parte de las expresiones de violencia machista termina siendo silenciosa porque hay miedo a denunciar.

"La mayoría de violencias contra las mujeres son de forma silenciosa. En realidad, las que salen a la luz son una expresión muy pequeña de todas las violencias que sufren las mujeres", afirmó.

La activista destacó que las mujeres que deciden denunciar necesitan ser acuerpadas y respetadas en su derecho a la denuncia y la justicia por parte de las instituciones del Estado.

Pero para Moisa, ese Estado ha fallado y es desde ahí que se está ejerciendo violencia contra las mujeres. Por ejemplo, dijo, las autoridades correspondientes ignoran o minimizan las denuncias de mujeres desaparecidas o feminicidios. Agregó que si figuras políticas de peso protagonizan ataques hacia mujeres, el ciclo de violencia se perpetúa y se reproduce porque se normaliza.

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