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El Salvador Fiestas agostinas

Los Viejos de Agosto, la tradición que habita en la casa de don Celio

Por segundo año consecutivo, los enmascarados no se pasearán por las calles y avenidas de San Salvador para animar las Fiestas de Agosto de la capital. Toda fiesta patronal y aglomeración han quedado suspendidas por decreto legislativo hasta nuevo aviso por la crisis sanitaria. Sin embargo, la tradición tiene quién la resguarde y la mantenga viva. 

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Foto: LPG/Julio Umaña

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Hay una casa en San Antonio Abad, al norponiente de la capital de El Salvador, San Salvador, que está llena de historia. Es la de Celio Efraín López, de 59 años, quien hace 39 se decidió a mantener en pie la tradición ancestral de las mascaradas, mejor conocida como “Los Viejos de Agosto”. 

Foto: LPG/Julio Umaña

Celio recuerda que eran los años de guerra civil en El Salvador (1980-1992). Entonces, eran su abuelo y otros señores de la localidad los que se dedicaban a preparar estos festejos, tanto en el cantón San Antonio Abad como en las fiestas de otros municipios del país. La crisis socio-política del momento y los temores propios de la época los hizo alejarse de este tipo de actividad artístico-culturales.

"Como era de andar con grupos de jóvenes, ellos no quisieron más, y me pidieron que me hiciera cargo. Yo había elaborado una máscara, la de un moro, y como me quedó bien, cuando la vieron me preguntaron de dónde la había sacado, y cuando les dije que la había hecho yo, me pidieron que hiciera más y que siguiera la tradición", comentó Celio. Así que él tomó la batuta  y se hizo cargo.

Foto: LPG/Julio Umaña

Si bien antes las máscaras eran de lámina e incluso de barro, Celio las comenzó a fabricar de madera, primero de algunas maderas pesadas, pero luego llegó a la conclusión que tenían que ser de madera de pito, que es más fácil de moldear, no pesa mucho y es fresca para la piel humana. 

Foto: LPG/Julio Umaña

Así elaboró nuevas máscaras y comenzó a buscar entre los pobladores de San Antonio Abad una nueva generación de “Viejos de Agosto”, Historiantes y Gigantonas. Estas últimas eran similares a las de Jocoro, pero en San Antonio Abad fueron bautizadas como “Gigantonas Toñecas”.

Poco a poco los nuevos actores del espectáculo se fueron haciendo famosos en otras partes del país, y comenzaron a ser contratados para animar fiestas patronales a escala nacional. 

Foto: LPG/Julio Umaña

Así fue durante décadas pero en 2020 el estallido de la pandemia de covid-9 obligó a guardar las máscaras y los trajes estuvieron guardados durante toda la emergencia por la pandemia del covid-19. Este año la historia se ha vuelto a repetir. 

"Comenzábamos a trabajar cuando vino el (nuevo) decreto. Ya habíamos ido a dos fiestas patronales y nos preparábamos para las Fiesta de Agosto, de San Salvador, pero todo se detuvo, nos cancelaron", lamentó Celio. 

La casa Celio está abarrotada de máscaras. Algunas están en proceso de elaboración, dos de ellas son unos diablitos. Otras cuatro que ya están terminadas serán llevadas a España en los próximos días, a solicitud de un coleccionista. 

Las máscaras de Celio también han sido compradas por Discovery Channel y por el Banco mexicano, Banamex. El artista aseguró que también aparecen en películas y en revistas europeas. "Yo reconozco mi trabajo, las he visto en películas, no recuerdo cuáles, pero hay amigos que me avisan y también las han visto. El banco mexicano, Banamex, también me hizo un encargo para su sala de exposición permanente que tiene en el Distrito Federal, y allá están. Igual, Discovery Channel adquirió varias por medio de una empresa salvadoreña, esas son de su propiedad y las han utilizado para programas de ese canal", agregó. Banamex, de hecho, invitó a Celio a la exposición permanente y le obsequió tres libros biográficos de cada uno de los expositores presentes en esa sala, entre ellos Celio."Esos tres libros pesan, solo esa era carga cuando regresé al país", comentó el artista.

Foto: LPG/Julio Umaña
Foto: LPG/ Julio Umaña

Además de máscaras, Celio también fabrica los trajes, las gigantonas, tambores, flautas, ha fabricado un Torito Pinto y un Cuche de Monte, todos para ser utilizados en las danzas.

Sus hijos y sus nietos han crecido en medio de máscaras, disfraces, trajes y de festejos patronales. Reciben con agrado el oficio de Celio y su hijo menor, Marvin, de 30 años, parece ser el destinado a continuar la tradición. Él ya conoce "el a-b-c" de las danzas, sones, trajes, disfraces y máscaras, así como de instrumentos musicales autóctonos, como la flauta de madera.

Foto: LPG/Julio Umaña


El legado de Celio también incluye 24 libretos de sones que son utilizados en las presentaciones artísticas de los historiantes. Son historias cortas que se recrean como parte del espectáculo. Algunas de ellas son Tamorlán de Persia, La Historia de David, El Gran Cerco de Siria, Los Duques de Medina, La Reina Girona y Jaime El Conquistador, entre otros. Los libretos los copió de los originales de don Meregildo Hernández, uno de los primeros en dar vida a esta tradición en la zona de San Antonio Abad. 

Hasta el año 2019, Celio y todos sus colaboradores amenizaban fiestas a lo largo y ancho del país. La demanda era tanta que a veces incluso iban hasta dos fiestas en un mismo día. Como a todo lo demás, la pandemia los detuvo.

Su hijo Marvin reciente el hecho de no poder trabajar animando las fiestas del país, entre ellas las de la capital. "Antes recogíamos un poquito de dinero con las presentaciones, hoy no estamos trabajando, necesitamos ayuda del alcalde de San Salvador y del gobierno", comentó. 

Celio dice que Marvin será el heredero de sus conocimientos ancestrales relacionados con las fiestas populares y las máscaras. "A él le gusta esto, lo entiende, ya que desde los 8 años andaba conmigo", explicó Celio. También tiene una nieta que ya tiene la máscara de un mono negro con bigotes blancos. A ella también le gusta el trabajo de su abuelo. 

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Rolando Vela, de 50 años, es otro habitante de San Antonio Abad que comenzó a trabajar con el grupo hace 11 años. "Cuando vine a vivir aquí me gustaron sus tradiciones y sus costumbres y pedí que me dieran una oportunidad, así estoy con ellos desde el año 2010". Vela ha ido aprendiendo sobre las danzas de los Moros y Cristiano, la danza del Cuche de Monte y ahora también puede bailar como los Viejos de Agosto. "Las danzas se entrenan por varios días para cada presentación, ya que si vamos a otros municipios tenemos que adaptarnos a sus tradiciones", comentó.  "Nos gustaría tener el patrocinio de la alcaldía de San Salvador, tener un ingreso fijo y hacer presentaciones por televisión o por otras vías", agregó. 

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