La culpa es de todos, atentamente el pueblo que piensa

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Misael Rivas hijo - Abogado, notario y escritor

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Con todo respeto: las vacunas y el quitarse algunos privilegios son los espejitos actuales. Lo bueno es que los hemos aprendido a ver, porque con los anteriores nacimos con ellos como adorno de nuestra pobreza. Hoy nos toca velar que no crezcan por 60 años.

He tratado de tragar el dulce amargo de la verdad salvadoreña, nuestra realidad, pero no creo poder seguirla tragando sin que me canten como a un niño y es por eso que escribo estas líneas con esperanza de que alguien las lea. Hace 90 años se repartían a El Salvador, por dinero y caprichos de terratenientes; luego un caudillo se tomó el poder y la gente le aplaudió, "se fue sin un carro modesto", dijeron muchos que luego de varios directorios cívicos militares lo extrañaban como se extrañó a Porfirio Díaz en México; después, elevaron a más militares al poder con el PRU o con el viejo PCN, pero luego en 1979 se gestó otro cuartelazo o golpe de Estado, hoy sí, dijeron los hijos de la gente, "con Duarte aunque no me harte" y sí, muchos pasamos penurias y los que comieron bien fueron los del nuevo caudillo.

Al poco tiempo nuestros cielos retumbaron con la famosa "donde los rojos terminarán", cosa que dista mucho de ser cierta porque crecieron y muy fuertes; tiempo después se unieron en "favor" del pueblo, trayéndonos la peor de las tragedias, los políticos ricos. Cuando nuestro terruño se fue a pique, se dedicaron a tratar de enterrar al nuevo ídolo del pueblo y solo lograron cometer el más grande error, darle el poder total por medio de la democracia, porque aunque no se entiende cómo, el triunfo fue tan rotundo que solo se compara con los que obtuvieron los nazis y los fascistas en Europa, y ahora ¿qué le van a entregar si hasta la palabra escrita en noticia se ha raído y satanizado como se hizo en la Santa Inquisición? Todo lo que se grite para defender se asocia con el pasado, a tal grado que aun cuando las personas están viendo lo advertido, sostiene que es en favor del pueblo y vuelve a surgir otra pregunta basada en estas premisas: impuestos y gasolina al alza, vacunas que se regalan al gobierno que nos ha robado la isla Conejo y los bolsones, vacunas que se inyectan según la categoría de salvadoreños, destituciones sin el debido proceso ¿nos demuestran amor al pueblo?

Como lo veo es que para los jóvenes diputados las personas de mi generación y para arriba somos insumos que no le somos rentables al gobierno, porque una ley importante que no le dan prioridad, ni los nuevos ni los viejos, es la de la disponibilidad de mis ahorros de pensión, porque la pobreza la sufro ahora, no cuando al nuevo millonario le plazca, porque el hambre es de todos los días, no cuando una caja con macarrones extranjeros se nos regale.

La culpa es de todos, de unos porque le mamaron la leche a la vaca seca del país, los otros porque al subirse al burro lo cargaron para engordarse y los nuevos porque con tal de no dejarle leche a los otros obedecen como borregos tras el pan de cada día. Y ¿el pueblo?

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