Lo más visto

Más de Opinión

Recuperación y reconstrucción

Enlace copiado
Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

El Salvador debería enfocarse y esforzarse por superar sus principales problemas. Esto implica adoptar un apropiado enfoque para abordar las calamidades generadas por fenómenos naturales (tormentas, pandemias, terremotos y más) y profundizadas por el modelo de desarrollo vigente.

Esta reflexión surge de observar los efectos del coronavirus y las tempestades en 2020: aumento de la pobreza, el desempleo y el desequilibrio fiscal. Tan es así que las sucesivas desgracias están empujando a los salvadoreños hacia una espiral descendente. Habría, entonces, que prepararse para hacerle frente a los desastres y a la vez abordar las causas subyacentes (problemas estructurales), para evitar la reproducción de aquellas condiciones que existían antes de las crisis.

Estudios técnicos indican que el empleo juvenil está siendo muy afectado por la pandemia. Tres de cada 10 salvadoreños tienen entre 15 y 29 años y se estima que (a) 16 % de los puestos de trabajo perdidos concierne a jóvenes; (b) el desempleo juvenil aqueja más a las mujeres; y (c) la interrupción o desfase del proceso de aprendizaje afectará la formación académica y la inserción laboral.

Un informe del PNUD plantea que el acceso al mercado laboral es desigual en El Salvador. Las mujeres ocupadas se concentran en los sectores más golpeados por la pandemia y 33 % de ellas son trabajadoras independientes (con ingresos más bajos y menos acceso a la seguridad social). Los datos antes mencionados reiteran la importancia y necesidad de que los diferentes sectores sean parte activa de la gestión de riesgos. Es conveniente, por lo tanto, implementar un conjunto de medidas básicas, entre las cuales se destacan las siguientes.

1. Evaluar los daños y necesidades (después de la emergencia). Una tarea primaria es cuantificar y precisar las pérdidas y afectaciones, y redoblar esfuerzos para mantener funcionando los servicios esenciales. La respuesta inmediata exige una efectiva coordinación con el ámbito local a fin de procurar la seguridad alimentaria, el saneamiento básico y la generación de empleo.

2. Atender lo urgente sin descuidar lo estratégico. El proceso inicial prioriza la rehabilitación de la infraestructura, los servicios sociales básicos y el aparato productivo. Luego se ajustan las metas y estrategias de corto y mediano plazo, enfatizando en la empleabilidad de jóvenes y mujeres.

3. Revalorizar el rol de la comunidad educativa para desarrollar resiliencia. Los estudiantes, padres de familia, docentes y líderes locales son el capital humano y social más importante que se dispone para la prevención y superación de situaciones apremiantes.

4. Articular lo interno y externo. Ante la insuficiencia de recursos y las abundantes necesidades, es imperativo aprovechar los avances tecnológicos, la cooperación internacional y las redes de salvadoreños alrededor del mundo para dinamizar la solidaridad y el comercio electrónico.

5. Incluir la gestión de riesgos en los planes institucionales, empresariales y comunitarios. La clave está en actuar de manera responsable para evitar que se repita o aumente el riesgo. Esto implica hacer un giro estratégico para enrumbar el país hacia el camino del desarrollo sostenible.

Reflexión: ¿Qué indicaría que vamos en la dirección correcta? La generación de capacidades para que la administración pública a nivel nacional y territorial, el sector productivo y la sociedad civil lleven a cabo procesos de recuperación y reconstrucción de forma ordenada, transparente y efectiva.

Tags:

  • recuperación
  • reconstrucción
  • riesgo
  • desastres
  • mercado laboral
  • medidas

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines