Utopías y Distopías...

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Óscar Picardo Joao

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Las ficciones utópicas o distópicas suelen proyectar estructuras sociales y políticas del futuro. La ficción utópica designa un mundo ideal donde todo es perfecto. Por el contrario, la distópica se proyecta como un escenario negativo o de sufrimiento.

La simetría centroamericana, pese a los puntos de coincidencia, siempre ha sido fractal (es realmente asimétrica). Tenemos una historia, una cultura y un lenguaje común, pero grandes diferencias democráticas y económicas. Todos los países de la región tienen una agenda de desequilibrios entre la oferta gubernamental y las demandas sociales.

Panamá con su canal posee buenas proyecciones económicas, pero su sistema educativo es muy deficiente. Costa Rica goza de una institucionalidad democrática sólida, cuenta con un buen sistema educativo y una alta conciencia medioambiental, pero su deuda pública y la migración nicaragüense representan una amenaza. Nicaragua tiene condiciones geográficas privilegiadas y a la vez problemas estructurales de caudillismo, de Somoza a Ortega-Murillo la distancia es milimétrica; el país sigue secuestrado. Guatemala, con una gran riqueza cultural y natural, no ha resuelto el diálogo y equilibrio entre los veintitrés grupos mayas y la hegemonía ladina. Honduras y El Salvador están hundidos y anclados en la corrupción de una clase política sin escrúpulos, los resultados son obvios: violencia, migración y falta de institucionalidad.

La ruptura parcial de Centroamérica con Taiwán –en donde se negociaba el reconocimiento ante la ONU con importantes sumas de dinero– abrió el espacio para la República de China y su ruta de la seda. Este fenómeno "geoeconómico" más que "geopolítico" divide más a la región y aleja las posibilidades de la anhelada integración centroamericana.

En este contexto, surge el fenómeno Bukele y su movimiento de Nuevas Ideas con un enfoque disruptivo y alta aprobación popular; y mientras algunos partidos y movimientos toman nota y se comienzan a alinear con el nuevo modelo, el presidente Bukele comienza a donar ayuda y vacunas a Honduras. Juan Orlando Hernández tiene bastantes problemas en Nueva York como para darse cuenta de cómo pierde terreno; pronto habrá Nuevas Ideas Catrachas...

Es muy probable que la legalización del bitcóin en El Salvador acentúe el liderazgo de Bukele en la región y la República de China lo comience a ver como un referente "federal" para dialogar con la región. No en vano la agenda de cooperación es más generosa y amplia que en otros países alineados: Estadio, Biblioteca, vacunas, etcétera.

Mientras lo anterior se define, Bukele también se distancia aceleradamente de Estados Unidos. Entre listas de corruptos y el problema migratorio la relación no pasa por un buen momento. El cambio de paradigma es "total", aunque queda entre paréntesis y en riesgo el tema de los tepesianos, las remesas y la relación con el Fondo Monetario Internacional, todo esto se resuelve en Washington y no en Pekín.

El bitcóin es un golpe sobre la mesa "simbólico", para nada va a solucionar los desequilibrios macroeconómicos del país, pero es un mensaje para todos: se puede cambiar el rumbo. No olvidemos que el giro de timón es mucho más significativo: Asamblea Legislativa, Sala de lo Constitucional, Fiscalía General de la República y esto sigue, no ha terminado.

El plan es ambicioso pero muy difícil, hay oligarquías y oligarquías, y los "gringos" cuando quieren juegan debajo de la mesa. Si no veamos la jugada de la OEA con Muyshondt. ¿Alguien cree que Almagro pretendía contratar al exalcalde como asesor por sus capacidades políticas, por sus resultados gubernamentales municipales o por su liderazgo? No seamos ingenuos, fue una provocación diseñada con detalle.

La transformación digital del mundo político supera las fronteras, los marcos o convenios típicos y las oficinas migratorias; como diría Manuel Castells, hay una nueva sociedad en red configurada por internet. Así como han emergido las criptomonedas o las nuevas formas de servicios: Uber, Airbnb, Amazon, Facebook, etcétera, también surgen nuevas fronteras y desafíos digitales.

La nueva lógica política articula "redes sociales-territorio-redes sociales"; golpes por un lado y por otro, imágenes, videos, Twitter, YouTube, Facebook, Memes, BigData, analítica. Los ciudadanos no somos tan ciudadanos como creemos, somos un "perfil digital", un algoritmo y la nueva fuerza sociológica son likes, influencers, tiktokers y youtubers.

(Apunta Mateo en el capítulo 13, versículo 9 al 15: "Quien tiene oídos que oiga. –¿Por qué le hablas a la gente en parábolas? (...) por mucho que oigan no entenderán, por mucho que vean no percibirán (...) son insensibles, embotados y tienen los ojos cerrados").

¿Utopía o Distopía?, ¿una Centroamérica perfecta o caótica?, no lo sabemos. Lo cierto es que la transformación digital avanza, pese a las brechas digitales, los mensajes y espejismos llegan por vías alternas poco imaginadas. Mientras tanto, cada día, diez personas migran desilusionadas buscando el "sueño americano", arriesgando todo o buscando la reunificación familiar.

Si no recuerdo mal, luego de la visita a Latinoamérica de Charles De Gaulle en 1964, concluyó sottovoce que éramos un continente poco serio y no muy confiable; más de 50 años después las cosas no han cambiado mucho y la mayoría de países están siendo gobernados por locos, megalómanos, corruptos, y vamos y venimos, eligiendo en frágiles democracias al "menos peor", muestra de ello: Perú.

Brasil, México, Colombia y Venezuela un verdadero caos, Uruguay en retroceso, Perú y Bolivia al pasado, Ecuador agotado, Chile buscando un nuevo modelo, Paraguay en regresión a la ortodoxia, Cuba estático. Todos, de izquierda a derecha, buscando el mesías que no llega. Todos más cerca de la Distopía que de la Utopía...

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